Veamos la historia desde el comienzo.
Teleamazonas es controlado por el Grupo Pichincha/Diners desde hace, al menos, cuatro años, luego de que los dueños originales de ese canal no pudieron honrar una deuda con el entonces Banco del Pichincha.
El canal originalmente era una estación no-comercial. El 10 de agosto de 1959, inició operaciones HCJB-TV, la ventana de los Andes, una subsidiaria de la radio evangélica de capital extranjero HCJB, por ello hasta hoy la estación matriz de Teleamazonas está ubicada a pocos pasos de HCJB y del Hospital Vozandes. Este canal inicialmente transmitió en la frecuencia 2 de VHF pero luego fue pasada al 4 (en Quito). En 1972, el canal fue transferido al grupo Granda Centeno, vinculado al negocio de la construcción.

Teleamazonas antes de Fidel Egas
Los sucesores de Antonio Granda C. no pudieron mantener control sobre la estación debido a la crisis bancaria: vendieron el canal para saldar sus deudas con un banco nacional (el Pichincha) y con un proveedor internacional de contenidos (Ángel González, de México). Durante 2000-2001, Teleamazonas fue manejada por González a través de la entonces Telesistema, por ello pasaba enlatados . En ese tiempo, debido a la bajísima audiencia del canal, las emisiones diarias comenzaban al mediodía. Durante la administración de Telesistema, Xavier Lasso se desempeñó como director de noticias de Teleamazonas.
Teleamazonas dejó de depender de Telesistema y su dueño cuando el otro socio del canal, Fidel Egas, compró la parte del socio internacional. A partir de allí inició el cambio de imagen y de contenidos. Desde allí se incorpora Jorge Ortiz al equipo de Teleamazonas. Ortiz ha trabajado con Egas por años en la Revista Diners.

Teleamazonas hoy
El caso es que, a propósito de cómo Patiño se ha defendido en el caso Pativideo II, el pasado 14 de junio, Xavier Lasso cuestionó (en su artículo para El Comercio) la relación entre el banco y el canal y saludó la actitud de Patiño:
...él (Patiño) empezó a poner en claro, en blanco y negro como decimos, esas perniciosas relaciones que aún subsisten: la colusión entre medios y banca. Sí, hay que terminar de decirlo: Banco Pichincha y Teleamazonas no deberían andar juntos, basta de este comportamiento descarado que desnaturaliza a las dos actividades. Para qué el alarde mediático cuando se está en una actividad muy delicada, sino para ocultar, más bien, las fragilidades.
Días después, el gerente de Teleamazonas, Sebastián Corral, escribió al diario:
Una vez más, Xavier Lasso, en su columna del día de ayer, se refiere en términos ofensivos a Teleamazonas. Nunca antes habíamos hecho un pronunciamiento al respecto ya que hubiera sido darles innecesaria importancia a comentarios vacíos y poco coherentes.
Aunque estas características no han cambiado, el texto de ayer rebasa lo tolerable. Hablar de “colusión, descaro, alarde mediático y ocultar fragilidades” demuestra una ligereza en el análisis o simplemente, mala fe. ¿Por qué Lasso nos critica maniáticamente? Muy sencillo: este personaje ocupó el cargo de director de noticias en Teleamazonas. Tuvo que salir de este canal porque no cumplía con su labor en forma profesional y de acuerdo a la responsabilidad que su cargo le exigía.
No es intelectualmente honesto que, por revanchismo, se utilice el espacio de un medio de comunicación serio y respetable como diario EL COMERCIO, para tratar perversamente de mancillarnos. Aprovecho la oportunidad para reiterarle mis sentimientos de alta consideración y estima.
Finalmente, Lasso escribe al diario para replicar a Corral:
Voy a ir rápido, para responder a la carta del señor Sebastián Corral, gerente de Teleamazonas. He sostenido, desde 1998 cuando escribí un artículo sobre el problema de la banca y su perniciosa relación con los medios, ‘Una ética para banqueros’, que esto debemos pararlo por el bien de todos. Cuando digo eso no tengo intención de ofender a nadie, no intento insultar. No, al menos, como lo hace Corral, cuando miente y dice que me echaron de ese canal, cuando la verdad yo salí porque me encontraba incómodo con la presencia del señor Egas, como dueño de Teleamazonas. No renunciar hubiera sido traicionarme, acomodarme a una posición, a un salario. Claro que una mente subordinada, como Teleamazonas se subordina al Banco Pichincha, jamás entenderá de las responsabilidades morales y éticas que muchas veces nos imponen renunciamientos y riesgos.
¿Que les parece?